Archivo de la etiqueta: blogger

EL HOMBRE DEL TRAJE GRIS

Soy del color de tu porvenir,

Me dijo el hombre del traje gris

no eres mi tipo le conteste,

Y aquella tarde aprendí a correr”

Nacidos para perder/ Joaquin Sabina

wpid-fa4d630fdb537919598b9efbe186712b.jpg

Por culpa de una mujer Inglesa de nombre E.L. James, el mundo se puso de cabeza hace unos dos años y de nuevo la semana pasada. Y solamente por el pequeño detalle de que a la señora se le ocurrió escribir tres libros sobre una historia de romance, aventura y nada más y nada menos que aderezarada o más bien, protagonizada por enormes dosis de erotismo.

Libros sobre romances hay muchos y libros eróticos también, pero resulta que ésta inteligente señora le dió al clavo al crear un personaje que resultara totalmente atractivo para el sexo femenino. Un personaje que combinara las características que hiciera que las mujeres al leer sus libros no hicieran otra cosa que suspirar por el susodicho en cuestión; el personaje es el ahora famosisimo Christian Grey. Hombre joven, exitoso, guapo y apasionado, que su único “defecto” son sus gustos para eso de conseguir placer.

Yo leí en ese entonces los 3 libros, siempre me ha gustado leer, pero la verdad ésta trilogía no era así como que del tipo de lectura que me gusta. Pero claro que ¡la curiosidad mató al gato!.

wpid-d48a5e777903c5aef5449ba0f69f0107.jpg

El primer libro me pareció muy divertido, fácil de leer, sin ningún pretensión literaria mas que entretener, crear morbo y por supuesto vender, he de confesar que para el segundo libro yo ya alucinaba al mentado Grey por posesivo y manipulador, y para el tercer libro, ya me causaba risa lo que debería de ponerme bien prendida. No es que sea un libro mal escrito, simplemente es un libro un tanto mediocre y dista mucho de ser una obra de calidad, como otros libros de la literatura con toques eróticos como lo son Lolita, el Amante, Las Edades de Lulú o Los Trópicos de Cáncer y Capricornio de Henry Miller. Pero les puedo asegurar que ninguno causó el revuelo que el dichoso libro de las sombras de Grey. Lo leíamos y lo comentábamos, fue la plática durante meses, había chistes pícaros y personas que jamás habían leído, esperaban ansiosas la salida del nuevo libro.

wpid-a2a8f871b2fd9c0ff72219fbd13c4c3a.jpg

La cosa no quedo ahí, como buen producto de mercadotecnia la historia tenía que llegar a la gran pantalla y terminar de poner de cabeza a el mundo. Por fin después de un año de espera llegaba al cine las famosas 50 sombras de Grey, con un montón de expectativas con respecto a sus protagonistas, y sí las escenas de sexo serían tal cual describía de manera tan explícitas el libro.

Yo confieso que me moría de ganas de verla, así que me organicé con mis amigas Vicky y Gaby, para ir a ver el estreno mundial. La verdad fueron días muy divertidos poniéndonos de acuerdo y haciendo chistes sobre el Sr. Grey. El gran día llegó, y no saben que padre fue ver el cine lleno de mujeres de distintas edades, en grupos de amigas listas para ver el dichoso estreno. La película, que en lugar de ser una más, se convirtió en un mega cafecito de señoras muy pero muy divertido.

wpid-1b321e813661eb521dbb9d5fba2fc2b7.jpg

La película en sí es tan churra como el libro, pero divertida; a algunas les gustó mucho, otras salieron decepcionadas. Yo en realidad solo pensé que no vi nada más escandaloso que no hubiera visto en 9 semanas y media, Nymphomaniac o alguna película de ficheras o de esas de cine de autor de los años 70.

El protagonista muy chulo, pero como yo ya chocheo, no me emocionó que un plebe que podría ser mi hijo me diera de latigazos, si en su caso hubiera sido Robert Downey Jr. otro gallo nos cantara; y además al Sr. Grey lo terminó opacando la niña Anastasia, protagonizada por Dakota Johnson, que es miembro de una de esas dinastías de Hollywood y al igual que su abuela la musa de Hitchcock Tippi Hedren y su mamá la Working Girl Melanie Griffith, con un solo papel ya anda en boca de todo mundo.

wpid-img_20150218_184423.jpg

Pero el asunto que se desató de ésto de las sombras, es lo que más me llamó la atención. El revuelo por algo que deberíamos de tomar como diversión y que como parte de el libre albedrío, decidir si tengo ganas de ir a ver una película o leer un libro sin ser señalada con adjetivos que denotaban en algunos casos hasta coraje, una especie de estigma por el sólo hecho de divertirse, y lo peor, que la mayoría fuesen mujeres hacia otras mujeres; señalando una falta de “algo” o el exceso de “otro”. Que feo que en estos tiempos nos escandalice algo tan simple, que si bien no es el tipo de película que quiero que mi hija de 13 años vea, me parece que es un producto que no daña a ningún adulto con la suficiente madurez como para ver solo mercadotecnia pura en ella y si preocuparnos por que ésto  es parte de lo que consumen nuestros hijos, junto con historias de vampiros lujuriosos, juegos del hambre en donde se matan unos a otros o historias del héroe rebelde y golpeador de 3 metros sobre el cielo, que enamoró a las adolescente mucho antes que Mr. Grey y que debemos aprender a explicarles y mostrar que el amor no es eso que ven en una película de moda. En lo personal creo que existen peliculas con tono erótico realmente interesantes y verdaderamente fuertes como el Último tango en París, y no ésta mezcla de cenicienta con video de Madonna, me asusta más lo que veo y escucho de repente en youtube, por que es lo que pueden ver y escuchar nuestros hijos, es más me trauma más uno de esos videos o programas de MTV, por lo menos en nuestros tiempos si empezaba una película “fuerte” en la tele, como aquella de las pirañas aman en cuaresma, te mandaban a dormir y punto y no como hoy en dia,  que con un solo click tus hijos puedan ver el material más explícito.

A mi las 50 sombras no me dejó mas que una anécdota muy divertida con mis amigas, y resulta que el dichoso hombre del traje gris con todo y su lana y su belleza ¡no nos dominó!.

wpid-ca4efd85b061907cdaff76f55e96b930.jpg

COMO HEMOS CAMBIADO

“¡Ah! Cómo hemos cambiado

qué lejos ha quedado

aquella amistad.”

wpid-5bca8b987f730256024565f4fc92c03e.jpg

Hace unos días estaba viendo un capítulo de sex and the city. En una de esas escenas típicas de las 4 amigas desayunando en un restaurante y  platicando sobre sus problemas amorosos. Me quedé observando y sintiendo que algo le faltaba a la escena, después de un rato me dí cuenta que a la escena obviamente no le faltaba nada, si no, que sí trasladamos esa escena a éstos días, a la vida real, esa escena estaría acompañada de 4 teléfonos inteligentes; que acompañarían a las 4 amigas y que en algunos momentos interrumpirían su plática tan padre para checar sus mensajes, hacer check in en facebook y por supuesto tomar la selfie de rigor. Digamos que esa escena es una escena del pasado, ausente de toda esas nuevas costumbres que los tiempos modernos han contagiado, inclusive a mi generación.

Fue casi, casi, como ver una película de época, pero resulta que esa época si la viví, y además la siento que apenas acaba de pasar, hace apenas unos añitos. Inclusive, cuando la protagonista Carrie Bradshaw, saca su cigarrito para fumar mientras platica, se ve tan pasado de moda, por que resulta que hoy en día tener ciertos  malos hábitos es casi, casi, un pecado para nuestra sociedad, obsesionada con lo “saludable” y fumar ya no resulta tan atractivo y quedamos lejos de vernos tan “cool” como James Dean.

wpid-339928ca9e9a8918aa2018ebc6f0a6c5.jpg

Son otros tiempos diría mi abuela, tiempos mas acelerados, en donde la información real se mezcla con la virtual. En dónde estar sano es la moda, pero también está de moda el ser popular, a cuesta de lo que sea, como ventilar nuestras vidas privadas, o de defender alguna causa social por moda.

Son tiempos en donde mi generación, una vez más, se esfuerza por encajar en un mundo de jóvenes, algunas veces a costa de caer en un escenario un poco ridículo, invadiendo los espacios de la muchachada.

wpid-df543ac9758412c9c84da0c40fcad2d7.jpg

Creo que vi con nostalgia ese capítulo de sex and the city. Creo que que sí hemos cambiado mucho. Pero me di cuenta que hay cosas que se quedan intactas, como los momentos en los que me reúno con mis amigas a platicar; de los uniformes de cuadritos a las épocas de universitarias, de las noches en algún bar en la playa a las tardes planeando una boda, de los consejos para cambiar un pañal a las quejas por tener tanta chamba, de los chistes, anécdotas y recuerdos a nuestros miedos y tristezas.

Siempre iguales, siempre amigas. Podrán venir modas o chats de wathsapp, con nuestras pérdidas y bienvenidas, siempre nos quedarán nuestros días de café, y al contrario de aquella canción de presuntos implicados, nuestra amistad no ha quedado lejos, si no mas cerca que nunca.

wpid-img_4204553639896.jpeg

EL BAILE Y EL SALON

“Yo que era un solitario bailando

Me quedé sin hablar

Mientras tú me fuiste demostrando

Que el amor es bailar”

wpid-a307c224bc9deebace0bb293a1d3e33e.jpg

Mi mamá nunca me llevó a clases de ballet. Y eso que yo todo el día andaba bailando por la casa, cuando se escuchaba alguna canción, fuera en el radio o en la tele.

Desde chica me aprendía todos los pasos de baile de las comedias musicales, o de los artistas que salían en Siempre en Domingo bailando música disco. Yo creo que mi mamá pensaba que era simplemente un rasgo más de mi personalidad  hiperactiva, y como en aquellos tiempos no te llevaban a terapia por todo, como hoy en dia, jamás se enteró de que unas clases de ballet me hubieran hecho mucho bien.

Por lo tanto yo me las arreglaba solita para copiar los pasitos de tap de Anita la huerfanita, o jurando que podía volar y girar sobre mi espalda como la protagonista de flash dance, era yo algo así como un Billy Elliot en potencia.

wpid-img_20150115_145538.jpg

Pero todo aquello quedó opacado un día, que viendo la tele en canal 13, que en aquella época era un canal medio cultural, apareció una pareja bailando en sus leotardos brillantes y descalzos. Me quedé totalmente fascinada, ¿qué era aquello? no era ballet, ¿por qué no tenían zapatillas?, ¿por qué no hay escenografía? ¿por qué si sólo hay una extraña música acompañándolos, yo sentía en ese momento ganas de llorar?.

La pareja transmitía un amor profundo que según yo entendía, podía ser, algo así como Romeo y Julieta.

Al terminar y leer las letritas me enteré que efectivamente era un fragmento de Romeo y Julieta. Y lo interpretaba el ballet Teatro del Espacio. Ese mismo día en la tarde, le dije a mi mamá que yo quería bailar así, no me hizo mucho caso y yo sola me puse a investigar. Mi tía Lupita me dijo que aquello era danza contemporánea, y que en la casa de la cultura había una maestra buenísima, así fué como llegué al salón de clases de Carmen Bojorquez y con ello a un mundo maravilloso que solamente se puede vivir en un lugar en el que tus pies y la duela se hacen cómplices.

wpid-595dcd7c1b8c5393054baa1592975836.jpg

Yo tenía trece años y estaba en primero de secundaria, tal vez debería de haber andado haciendo otras cosas. Pero aquello de la danza me tenía fascinada. Le echaba muchas ganas, pero la verdad no era tan buena como la niñas que ya tenían en su historia clases de ballet o gimnasia, pero de todos modos un buen día me invitaron a tomar clases con los grupos de la UABC.

Jamás olvidaré el primer día que mi mamá me dejó en la parte de atrás del teatro de la uni. Estaban ahí reunidos el grupo más interesante de personas que jamás había visto. En el primer piso estaban el grupo de teatro y de pantomima, y en el segundo, los grupos de vocalización y danza. Personas iban y venían, algunas vocalizando y otras practicando algún paso de danza o el fragmento de la próxima obra de Angel Norzagaray. Ahí transcurrían mis tardes, entre bailarines extraordinarios como Manuel Torres, que además daba las clases de jazz más divertidas. Personajes maravillosos como Ramón Tamayo llegando a su clase de expresión corporal en mono ciclo, Rosa Amelia intensa en su ir y venir de clase en clase, los paralelo 32  y hasta un extraño llamado Arturo, que iba y venía colgado de su cuerda floja y viéndote con unos ojos muy fijos en medio de su melena y su barba muy larga. Ese era mi mundo por las tardes, para mi era como ser Alicia y entrar cada dia en el pais de las maravillas.

wpid-img_20150114_140934.jpg

Yo buscaba mi propia identidad, y de repente me perdía en aquél salón, entre las percusiones de la clase de técnica Graham y mi poca facilidad en la barra, en la clase de ballet.

Los cambios llegaron, y con ello una hermosa bailarina que llegaba del DF para ser la nueva maestra. Llegó Patty Aguilar caminando derechita y dejandonos impactados con su perfección, sus brazos largos y sus piernas que parecían volar. Y con ella el aprendizaje firme pero amoroso. El sentimiento a flor de piel y las ganas de no memorizar una coreografía, si no de sentirla, de vivirla, sin protagonistas, con la posibilidad de que dentro de nosotras naciera la danza y así poder bailar de verdad.

wpid-c8f0e085d637cf6a3d99d15183705ea2.jpg

Fueron días de identificarnos, de conocernos, de sentir que podíamos hablar sin decir palabras. Compartí mis tardes con seres hermosos que hasta el día de hoy, hacen de la danza su vida. Artistas enloquecidas por la necesidad de hacer arte, y que la gente sienta que la manera más sublime de expresar, es esa, el arte.

Yo nunca me sentí bailarina más bien una aprendiz eterna.  Nunca me llegué a sentir suficientemente buena, pero daba mi corazón. Se complicaba mi vida por culpa de querer ser bailarina y abogada al mismo tiempo. Así que en aquél salón dejé frustración y tristeza, pero ahí también me sentí libre, realmente feliz, aprendí a llamar a mi cuerpo con su nombre correcto, a sentir la energía que somos cada uno de nosotros, a sensibilizarme, reír, carcajearme, a abrazar con fuerza, a cargar nuestros cuerpos, pero también nuestro sentir, a ver en un moretón o una ampolla una herida de guerra. A no tener pena de lo que soy capaz de hacer, ahí en aquél salón fuí yo misma, ahí en aquél salón aprendí a soñar con los pies como dice Sabina, ahí en aquel salón se mezclaron mis lágrimas y mi sudor, mis aplausos con   música de tambores, ahí en aquel salón aún me  sueño bailando, ahí en aquél salón se formó gran parte de lo que soy, porque yo creo que nos formamos de experiencias y de momentos, pero también de pedazos de vida que compartimos con otras personas.

Por eso, parte de mi lo forman aquellas tardes, pero sobre todo mis compañeras de “la danza”, locas todas a su modo… a mí modo.

Entonces que…Bailamos?

wpid-img_11048816585924.jpeg

PERDIDO EN MI HABITACION

“Perdido en mí habitación

sin saber que hacer

se me pasa el tiempo

Perdido en mí habitación

entre un monton

de discos revueltos”

wpid-img_20150108_133144.jpg

En mí cuarto hay un librero azul, de esos que son esquineros, y es el único objeto al que le tengo un verdadero aprecio. Ha estado en mí cuarto desde el día que nací, durante años sirvió para acomodar algunos muñecos y más adelante algunas fotos o figuritas de porcelana de aquellas que estuvieron tan de moda en los 80’s; hasta un día convertirse en un útil y agradable librero.

Pero su historia no comienza conmigo; resulta que este mueble algún día fué el trastero de mi abuela, y al igual que yo, un día terminó encariñada con él y fué el único mueble con el que cargó por las 3 ciudades en las que vivieron mis abuelos antes de llegar a Mexicali.

wpid-img_20150108_133621.jpg

Mi abuela me contó que no siempre fue color azul, antes tenía su original color madera, pero cuando decidieron que estaría en mi cuarto como juguetero lo pintaron color azul, -a lo cual durante mucho tiempo me pregunté, ¿por qué azul? ¿Apoco siempre quisieron que yo fuera niño?, pero esa es otra historia-.

Un buen día mí mamá decidió que era el momento de hacerle un cambio total a mí recámara, yo había pasado por un año muy difícil y mí mamá pensó que al cambiar todo mí cuarto yo ya no tendría malos recuerdos y que la sorpresa al regresar a Mexicali y encontrar mi recámara como nueva me haría muy feliz.

Cambió todos los muebles, incluyendo el librero azul, la alfombra ya no era aquella tan de los años 70’s y la cortina había sido reemplazada por una moderna persiana. Efectivamente mí nuevo cuarto era muy bonito pero extrañe una cosa, y rápidamente pregunté ¿y mi librero?; mi mamá me respondió, lo regalé junto con todo lo demás.

Me senté en mi linda recámara y observé que definitivamente le faltaba mi toque personal, sentía que había llegado a el cuarto de otra persona, ó a la habitación de un hotel. Así que por la tarde salí a buscar el librero a la casa de la vecina a quien se lo habían regalado, con la pena, pero era muy mío, lo coloque en su lugar y pegué algunos posters en la puerta del closet. Nunca me volví a sentir a gusto del todo en ese cuarto, que sí la cama estaba muy alta, que sí a los cajones no les cabía nada. Siempre tenía una queja, me sentía perdida, hasta que un día decidí mudarme al cuarto que había sido de mis abuelos y hacerlo a mí estilo, pinté las paredes de colores, puse un cuadro del CHÉ en lugar de cabecera y algunos de The Beatles y Jim Morrison en las paredes, y lo único que me llevé fué el librero azul, que por supuesto más tarde se iría a mi primer casa cuando me casé, y ahora está de regreso en su cuarto original justo a unos pasos de mi cama.

wpid-img_20150108_134055.jpg

Yo creo que yo en aquella época no estaba perdida por culpa de una recámara nueva, yo estaba pérdida dentro de mí y buscaba lugares conocidos para sentirme bien. Buscaba tal vez mí identidad, pero sin separarme de lo que significara algo especial para mí.

Nuestro espacio, el que habitamos, es nuestra vida y lo tenemos que decorar a nuestra manera. Que los colores sean los buenos momentos y los muebles sean la compañía de tu familia y amigos, la decoración ya la irás haciendo tú mismo con tus logros, con tus momentos, ya sean buenos o malos, tal vez lo cambies de estilo de vez en cuando pero siempre siendo tu mismo, si te hace feliz la sencillez de tu espacio o la comodidad y calidez de quienes te acompañan a vivir en él.

Yo ahora comparto mí espacio y me gusta mucho, porque ya no estoy perdida y sí me llego a perder, siempre tendré un librero azul al cual acudir, ¿a poco no?.

wpid-img_20150108_133845.jpg

UN AÑO MAS

Y en el reloj de antaño

como de año en año

cinco minutos más para la cuenta atrás.

hacemos el balance de lo bueno y malo

cinco minutos antes de la cuenta atrás”

wpid-img_20141229_132737.jpg

Creo que mí festejo favorito es el año nuevo, siempre me ha parecido increíble como podemos sentir la necesidad de hacer recuentos con tan solo mover una hoja en el calendario y como también poder sentir la necesidad de hacer cambios con tan solo el movimiento del reloj.

Pero no siempre me ha gustado tanto ésta fecha, en realidad cuando era niña no tenía tanto chiste, bueno por lo menos para mí, que fuí una niña de esas que se duermen temprano, por lo tanto yo nunca estuve presente en los festejos de año nuevo de mis abuelos, que según escuchaba, eran muy divertidos. A mí al dia siguiente solo me quedaba la posibilidad de un día con ropa que estrenar y un montón de visitas que sólo veía cada día primero del año dándose el abrazo de año nuevo.

Pero ya de más grandesita las cosas tomaron su chiste, la posibilidad de ir a festejar con los amigos, y de ahí vinieron noches viejas en algún lugar como La Gran Compañía, el Forum o el Vivah!, entre luces y abrazos a los amigos, bailando hasta que amanecía y con el conteo para recibir el año con gorritos brillosos. Ó como en vísperas de año nuevo en mi casa, cuando organizaba aquella fiesta de año nuevo, en donde me encantaba recibir a mis amigos y los amigos de mis amigos en mí sala, transformada en pista de baile llena de globos dorados y un montón de propósitos, que sólo cuando se tienen 20 años se pueden tener.

wpid-img_20141230_121204.jpg

Los años pasan y no importa como reciba el año, me gusta sentir que es momento para dar gracias por los 12 meses que han pasado, por lo bueno, pero también por lo malo, no importa si estoy en mi casa, ó en casa de algún amigo, en Disney ó sola con mi esposo esperando el desastre que se suponía sería la llegada del año 2000.

wpid-img_20141230_121443.jpg

Me gusta festejar y abrazar a la gente que quiero justo a las 12 de la noche; reír y también llorar, comer las uvas que alcance sin correr el riesgo de ahogarme,  usar chones rojos y hacer todas cosas posibles para atraer la buena suerte. Imaginar que en el mundo entero por unas horas, todos estaremos pensando que el año que está llegando será el mejor de nuestras vidas, y sí no lo logramos, no importa, por que después tendremos otros 365 posibilidades más para lograrlo. Ó si nuestro año fue muy malo, despedirlo y aventarlo lejos, y que sus recuerdos sólo se conviertan en lecciones.

wpid-img_20141230_121113.jpg

Hace ya algunos años que sólo tengo un propósito de año nuevo, y ese propósito es ser feliz, las metas irán llegando al paso de los días, pero los buenos momentos serán los que se queden para el recuento del siguiente año, un momento con mis hijas, aquel día que pasamos en el mar, el concierto en donde bailé y canté tanto, una cena con mis amigas, el día que lloré por mi mamá, el encuentro con los viejos amigos, aquel curso en donde me fué tan bien, el atardecer de octubre y la lluvia de verano, lo mucho que crecieron mis hijas y las veces que caminé de la mano de Juan; mí salud, mis corajes, mis pérdidas, los sueños que se cumplieron y los que no, lo mucho que batallamos, pero también, lo mucho que nos ayudaron. Sólo cambia el calendario pero también podemos cambiar nosotros, detenernos y vernos, celebrar el estar vivos y que aún nos quedan un montón de pendientes en la vida por los cuales levantarnos y respirar.

Así que llegó el momento de decir 10, 9, 8, 7, 6, 5, 4, 3, 2, 1 FELIZ AÑO NUEVO!

wpid-img_3929132137201.jpeg

ABRE TU CORAZON

wpid-964002eec33da596d70c340d85b20c86.jpg

Dejarás de sentir miedo

abrirás tus sentidos

dejarás de sentir miedo

ésta vez amarás”

Cuando tenía 8 años mi abuelo sufrió un infarto, recuerdo perfecto, que era la hora de levantarme para ir a la escuela, y al entrar al baño mi abuelo estaba tirado en el piso, yo tarde unos segunditos en que me saliera aquel grito que recuerdo salió desde lo más profundo de mi corazón. Después de eso no tengo muy claro lo que pasó, lo que si recuerdo es que mi abuelo regresó a la casa una semana después, con 500 indicaciones de como tenía él que cuidar de ahora en adelante su corazón y nosotros tendríamos que cooperar con eso. Recuerdo que yo quería desde ése momento encontrar la manera de apapachar su corazón, quería que ya nada le doliera, que no volviera a correr peligro y curar su corazón con pomada y besos como él curaba mis raspones cuando me caía de la bici.

wpid-2014-12-01-12.14.47.jpg.jpeg

Después de éso fui por la vida con más cuidado, por que pensaba que mi chamba era cuidar los corazones de las personas a las que quería, para que nunca más volvieran a lastimarse; por mi corazón no me preocupaba tanto, estaba bien cuidado hasta ése momento.

Por ahí de los 15 años me dí cuenta que mi corazón además de ser alegre, amiguero y bailador también podía acelerarse y sentir aquella rara sensación del enamoramiento y empezar a meterse en problemas. La primera vez le fué bastante bien, se abrió a aquellas hermosa sensación del primer amor y la pasó bastate bien, pero no tardó mucho tiempo en que llegara alguien y lo dejara más golpeado que Rocky Balboa, y desde entonces mi corazón se puso un poco chiscado y rejiego, casi casi se creía el corazón de Lucia Méndez, o sea un corazón de piedra. Se disfrazó de el corazón vengador y llegó a lastimar a otros corazones con el simple afán de curar sus propias heridas.

wpid-2014-12-01-12.11.34.png.png

Tuvieron que pasar algunos años para darme cuenta que no se puede andar por la vida diciendo que tu corazón no siente nada, eso es mentira, en todo ése tiempo mi corazón trabajó mucho, tuvo pérdidas, pero también se llenó de momentos que compartía con otros corazones amigos, mi corazón en realidad jamás dejo de ser alegre y fiestero, solamente andaba un poco distraído.

Hoy mi corazón tiene mucha compañía y además tiene a su cargo a unos corazones más nuevecitos y he aprendido a vivir con él así como es. He aprendido a conocerlo y a hacerle caso, por que creo que con el tiempo se ha hecho un poco sabio. He aprendido que debo cuidarlo y preocuparme así como me preocupo por el corazón de otros, que es importante que esté contento para así poner contentos a los corazones que me rodean. Que si bien mi corazón está un poco loco y vive muy acelerado, debe estar alerta, y cuidarse de otros corazones que la vida los ha tratado mal y andan medio amargados, y también que debe estar preparado para cada vez que siente que se apachurra, seguir abriéndose a las sensaciones bonitas que dan las risas, la música, un paisaje, un dia con buen clima, el mar, los abrazos, los viejos amigos, el color amarillo, la luna cuando se pone gigante y tantas cosas que cuando tenemos el corazón abierto podemos disfrutar, por que si no, para que andamos por el mundo así no más palpitando sin ton ni son, ¿a poco no?.

wpid-ffc890d9a2962c49c984812b607cf29e.jpg