CUENTAME TU VIDA

Cuéntame tu vida

Cuéntamela toda

Dime si estoy vivo

Si todavía respiro”

wpid-9a9978ea94a2e5e3ae52599863987797.jpg

Mi abuela era muy buena contando historias, y mis historias favoritas eran las de su vida. Me gustaba mucho que me contara sobre su infancia, como eran sus hermanos, de las aventuras de su mamá que era muy fiestera, de su despiadado padrastro Italiano y de las noches heladas y oscuras en la época de la segunda guerra. Ella lograba que yo con mi imaginación viajara a esa época, y era capaz de hacerme sentir feliz o temerosa según sus relatos. Siempre le dije que algún día yo escribiría sus historias por que me parecían fascinantes, y ella siempre me decía, “ay mi’jita no es nada extraordinario, es sólo mi vida”.

wpid-d14c2a0b3d988f1011cf2f887e875bdc.jpg

Así como las historias de mi abuela, hay tantas historias que sería interminable contarlas. Tendríamos historias para cada noche, así como en las mil y una noches, para mantenernos despiertos como Sherezada. Historias que podrían parecer comunes o historias extraordinarias que se merecen un libro o una película para hacerles un merecido homenaje.

Al pensar en mi vida podría creer que es una vida normal con sus toques medio tristes y de repente hasta de comedia. Según yo nunca he hecho nada tan extraordinario que fuera digno de contarse. Pero que tal que un día llega Gonzalez Iñarritu, le cuento mi vida y a él le parece que es tan buena la historia que se merece hacer una película, y ahí vería mi historia en la gran pantalla, en una película bien exitosa aunque nadie le entienda.

¿O si mi vida un dia quedara plasmada en un libro? Podría ser una biografía de esas no autorizadas, o un cuento sobre sólo una anécdota de mi vida. Podría ser un libro muy largo o tan pequeño como el de las batallas del desierto. Si mi vida la hubiera escrito Garcia Marquez, Mexicali fuera Macondo y mi historia no sería sólo mía, sino de generaciones y generaciones de mi familia, o sobre aquella vez que me quedé esperando una carta que nunca llegó. Si mi historia la contara Murakami tendría los ojos rasgados y viviera dentro de hermosos paisajes japoneses o en una ciudad casi futurista. Tal vez alguna de mis historias le podría interesar a Nicholas Sparks para escribir uno de sus cursis libros de amor, o Stephen King, para una historia de ésas que dan miedo.

wpid-img_20150312_173544.jpg

Yo podría contar mi historia de muchas maneras, mi infancia la contaría al estilo de Mark Twain. Mi juventud me gustaría darle un toque oscuro y rocanrolero al puro estilo de Xavier Velasco, ¿y por qué no? Tendría un capítulo tan intenso como el capítulo 7 de rayuela.

Yo no se a cuanta gente podría interesarle mi historia, pero me divierte pensar en cómo podría ser contada a través de otras personas. Por lo pronto seguiré viviendola de la mejor manera posible, por si las moscas, por si un día se cuenta mi historia, ser la heroína y no la villana de la historia.

TRISTE CANCION

“Ella existió, solo en un sueño

él es un poema que el poeta, nunca escribió

en la eternidad los dos

unieron sus almas

para darle vida

a ésta triste, canción de amor”

wpid-img_20150226_203034.jpg

No sé si sea el hecho de que Alex Lora utilizó un adjetivo explicativo para su canción “Triste canción” o que las tres partes de las que se compone la canción hablan de amores tristes, fallidos, imposibles o eternos. Pero esa canción en verdad me pone triste, sin importar la voz aguardientosa de Alex Lora o que de seguro al terminar de cantarla el Sr. Lora de seguro gritará un improperio.

Hay muchas cosas que me hacen ponerme triste, aunque rara vez lo exteriorizo con personas que no sean muy cercanas y mucho menos lo hago público, como se acostumbra en estos días de redes sociales. Digamos que utilizo mucho más los imoticons de caritas felices que de caritas tristes. Ésto no es que yo vaya por la vida viviendo como Celia Cruz, en medio de un carnaval o que como dijo el otro día la amiga de una amiga, que cuando estornudo me salga confetti de tan feliz. Simplemente que siento que vivimos en una época en donde por medio de la tecnología podemos contagiarnos los sentimientos así como virus, y que es mejor aventar mensajes positivos y chistosos en lugar de quejadera todo el día; la bronca es que cuando realmente me siento triste siento que no tengo permiso de estarlo, y eso está mal, debería de sentir que tengo el mismo permiso de estar feliz que de estar triste. Vivimos en tiempos en los que nos venden la felicidad como obligación; mensajes positivos, libros de auto ayuda, personas vendiendo técnicas para encontrar la felicidad y si ésto fuera poco, la obligación de hacer feliz a los que te rodean.

wpid-img_20150226_202700.jpg

Pero ser feliz todo el tiempo es difícil, no digo que sea imposible, pero reunir todo lo que tú en lo personal sientas que te hace completamente feliz, es un trabajo arduo, además que a cada de uno de nosotros nos hacen feliz cosas distintas.

A mi en lo personal hay muchas cosas que me ponen triste, como: los días nublados, los videos de el programa Siempre en Domingo, los viejitos que te ayudan a empaquetar el mandado en el mercado. Las galletas de higo, la canción de “Pictures of you” de The Cure y la de “Cuento” de Fernando Delgadillo. Cuando en una película matan al perro, la gente mal agradecida, la navidad, no encontrar palabras de consuelo cuando alguien las necesita. Las imágenes de guerra, los colores pálidos, el llanto de mis hijas o de Juan. Los carros de los años 50’s, el bosque, dejar cosas incompletas, la película de Titanic, la carretera rumbo a Yuma, Guadalajara o recordar a mis abuelos. Y así un montón de cosas a las que he aprendido a sentir con tristeza, sin sentir remordimientos por no ser eternamente feliz.

wpid-597c031b3fb5f7e9d8cae4f48602e6ee.jpg

En el último año no ha pasado ningún día en el que por unos minutos me sienta triste. Mi mamá está enferma y eso me pone triste. He aprendido a que cuando una amiga me pregunta -¿cómo estas?- No responder con el esperado ¡muy bien! Si no a decir bien, pero también he estado triste; he aprendido a vivir una vida equilibrada con alegrías y tristezas, sin enojarme o reclamar, ésta tristeza todavía no la disfruto pero espero algún día sentir que fue una lección, a veces son  largos esos momentos, pero cuando volteo y veo todo lo que me hace feliz y por lo que debo tratar de estar feliz, las cosas son más fáciles.

Tal vez existan pastillas, terapias, libros, una religión o un deporte, pero sí no aprendes a querer tu vida como viene, nada de eso nos servirá, ¿no creen?

Por lo pronto escribo ésto muy feliz y con ganas de decir -¡Ánimo, la vida está bien padre y la quiero vivir, así como venga!

wpid-691006c92b6c1e50b40f59c93c5f38ad.jpg

EL HOMBRE DEL TRAJE GRIS

Soy del color de tu porvenir,

Me dijo el hombre del traje gris

no eres mi tipo le conteste,

Y aquella tarde aprendí a correr”

Nacidos para perder/ Joaquin Sabina

wpid-fa4d630fdb537919598b9efbe186712b.jpg

Por culpa de una mujer Inglesa de nombre E.L. James, el mundo se puso de cabeza hace unos dos años y de nuevo la semana pasada. Y solamente por el pequeño detalle de que a la señora se le ocurrió escribir tres libros sobre una historia de romance, aventura y nada más y nada menos que aderezarada o más bien, protagonizada por enormes dosis de erotismo.

Libros sobre romances hay muchos y libros eróticos también, pero resulta que ésta inteligente señora le dió al clavo al crear un personaje que resultara totalmente atractivo para el sexo femenino. Un personaje que combinara las características que hiciera que las mujeres al leer sus libros no hicieran otra cosa que suspirar por el susodicho en cuestión; el personaje es el ahora famosisimo Christian Grey. Hombre joven, exitoso, guapo y apasionado, que su único “defecto” son sus gustos para eso de conseguir placer.

Yo leí en ese entonces los 3 libros, siempre me ha gustado leer, pero la verdad ésta trilogía no era así como que del tipo de lectura que me gusta. Pero claro que ¡la curiosidad mató al gato!.

wpid-d48a5e777903c5aef5449ba0f69f0107.jpg

El primer libro me pareció muy divertido, fácil de leer, sin ningún pretensión literaria mas que entretener, crear morbo y por supuesto vender, he de confesar que para el segundo libro yo ya alucinaba al mentado Grey por posesivo y manipulador, y para el tercer libro, ya me causaba risa lo que debería de ponerme bien prendida. No es que sea un libro mal escrito, simplemente es un libro un tanto mediocre y dista mucho de ser una obra de calidad, como otros libros de la literatura con toques eróticos como lo son Lolita, el Amante, Las Edades de Lulú o Los Trópicos de Cáncer y Capricornio de Henry Miller. Pero les puedo asegurar que ninguno causó el revuelo que el dichoso libro de las sombras de Grey. Lo leíamos y lo comentábamos, fue la plática durante meses, había chistes pícaros y personas que jamás habían leído, esperaban ansiosas la salida del nuevo libro.

wpid-a2a8f871b2fd9c0ff72219fbd13c4c3a.jpg

La cosa no quedo ahí, como buen producto de mercadotecnia la historia tenía que llegar a la gran pantalla y terminar de poner de cabeza a el mundo. Por fin después de un año de espera llegaba al cine las famosas 50 sombras de Grey, con un montón de expectativas con respecto a sus protagonistas, y sí las escenas de sexo serían tal cual describía de manera tan explícitas el libro.

Yo confieso que me moría de ganas de verla, así que me organicé con mis amigas Vicky y Gaby, para ir a ver el estreno mundial. La verdad fueron días muy divertidos poniéndonos de acuerdo y haciendo chistes sobre el Sr. Grey. El gran día llegó, y no saben que padre fue ver el cine lleno de mujeres de distintas edades, en grupos de amigas listas para ver el dichoso estreno. La película, que en lugar de ser una más, se convirtió en un mega cafecito de señoras muy pero muy divertido.

wpid-1b321e813661eb521dbb9d5fba2fc2b7.jpg

La película en sí es tan churra como el libro, pero divertida; a algunas les gustó mucho, otras salieron decepcionadas. Yo en realidad solo pensé que no vi nada más escandaloso que no hubiera visto en 9 semanas y media, Nymphomaniac o alguna película de ficheras o de esas de cine de autor de los años 70.

El protagonista muy chulo, pero como yo ya chocheo, no me emocionó que un plebe que podría ser mi hijo me diera de latigazos, si en su caso hubiera sido Robert Downey Jr. otro gallo nos cantara; y además al Sr. Grey lo terminó opacando la niña Anastasia, protagonizada por Dakota Johnson, que es miembro de una de esas dinastías de Hollywood y al igual que su abuela la musa de Hitchcock Tippi Hedren y su mamá la Working Girl Melanie Griffith, con un solo papel ya anda en boca de todo mundo.

wpid-img_20150218_184423.jpg

Pero el asunto que se desató de ésto de las sombras, es lo que más me llamó la atención. El revuelo por algo que deberíamos de tomar como diversión y que como parte de el libre albedrío, decidir si tengo ganas de ir a ver una película o leer un libro sin ser señalada con adjetivos que denotaban en algunos casos hasta coraje, una especie de estigma por el sólo hecho de divertirse, y lo peor, que la mayoría fuesen mujeres hacia otras mujeres; señalando una falta de “algo” o el exceso de “otro”. Que feo que en estos tiempos nos escandalice algo tan simple, que si bien no es el tipo de película que quiero que mi hija de 13 años vea, me parece que es un producto que no daña a ningún adulto con la suficiente madurez como para ver solo mercadotecnia pura en ella y si preocuparnos por que ésto  es parte de lo que consumen nuestros hijos, junto con historias de vampiros lujuriosos, juegos del hambre en donde se matan unos a otros o historias del héroe rebelde y golpeador de 3 metros sobre el cielo, que enamoró a las adolescente mucho antes que Mr. Grey y que debemos aprender a explicarles y mostrar que el amor no es eso que ven en una película de moda. En lo personal creo que existen peliculas con tono erótico realmente interesantes y verdaderamente fuertes como el Último tango en París, y no ésta mezcla de cenicienta con video de Madonna, me asusta más lo que veo y escucho de repente en youtube, por que es lo que pueden ver y escuchar nuestros hijos, es más me trauma más uno de esos videos o programas de MTV, por lo menos en nuestros tiempos si empezaba una película “fuerte” en la tele, como aquella de las pirañas aman en cuaresma, te mandaban a dormir y punto y no como hoy en dia,  que con un solo click tus hijos puedan ver el material más explícito.

A mi las 50 sombras no me dejó mas que una anécdota muy divertida con mis amigas, y resulta que el dichoso hombre del traje gris con todo y su lana y su belleza ¡no nos dominó!.

wpid-ca4efd85b061907cdaff76f55e96b930.jpg

EL AMOR DESPUES DEL AMOR

Nadie puede

y nadie debe vivir

vivir sin amor”

wpid-73e7fd80704521cdc1cbe586a98e6f95.jpg

Hace unos meses estuve participando en un taller sobre equidad de género y violencia contra la mujer.

Uno de los días del taller trabajé con un grupo formado sólo por mujeres y las invité a realizar varias dinámicas, una de ellas consistía en una lectura en la cual se hablaba sobre como solemos relacionarnos las mujeres  con los hombres en las diversas etapas de nuestra vida. Después de la lectura las invité a compartir sus experiencias conmigo y si se habían sentido identificadas con la lectura. Una a una me fueron contando sus historias, algunas tristes y otras divertidas, o aquellas que les habían dejado una enseñanza.

Al final una de ellas me dijo que ella me podía  platicar su relación con su padre, con sus hermanos, con amigos o con compañeros de trabajo, pero que no podía hablarme de una relación de pareja, por que ella nunca se había enamorado. Yo en ese momento reaccioné con nerviosismo, no sabia que responder, ¿Cómo nunca se había enamorado?; ella me respondió que claro que le habían gustado hombres en su vida y que inclusive tuvo sus novios, pero que no podía llamar a esas relaciones como amor, me decía, – se lo juro licenciada yo nunca he sentido eso que describen como amor y no sabe las ganas que tengo de sentirlo, soy una mujer muy alegre y quisiera compartir mi alegría pero con alguien que en verdad me haga sentir amor -.

wpid-6842c2685c510e60bf031ec095d5385e.jpg

En mi vida profesional he escuchado muchas historias impactantes, pero ninguna me impacto tanto como escuchar a alguien decir que no conocía el amor.

Creo que yo, aunque no lo parezca, soy una persona romántica, o de plano soy una romántica de closet. Tal vez no soy fan de los discos de Luis Miguel, esos de los romances, o de tener objetos en forma de corazón. Tampoco me la paso suspirando como la niña gordita de la novela de carrusel; pero escucho trova con sus amores y desamores y mis películas favoritas son las de amor de esas que hasta caen en lo cursi.

El amor lo viví muy de cerca desde niña. Cuando yo nací mis abuelos ya tenían más de 25 años casados y enamorados, así que yo diario veía en ellos a una especie de pájaros del amor, pero sobre todo, siempre vi entrega y dedicación de parte de uno hacia el otro, con decirles que mi abuela rezaba pidiendo morir antes que mi abuelo, por que ella no podría vivir un instante sin él, así era ella, muy intensa.

wpid-eff82bc75ada6d4825d06ff709b8787b.jpg

Mí experiencia en el amor va desde los tiempos en que me enamoraba de Terry el de Candy o de Benny de timbiriche, y de adolescente enamorada del Karate Kid o del vocalista de los hombres G, ese amor tan padre que tenemos por los imposibles, el amor que idolatra y que te hace recortar revistas o besar un poster en tu pared, al amor real ya sea el primer amor ese que piensas que será el único y que te deja bonitos recuerdos de un primer beso o una tarde tomados de la mano, o aquél otro que te deja medio chiscado, amores fugaces que duraban lo mismo que tus vacaciones o aquél amor alegre que de repente así como llegaba se desaparecía. Ese amor que te hace buscarlo distraída hasta que un día lo encuentras tan cerca de ti que ya no lo dejas ir.

wpid-63dd27343e4b89b2032cd0439bb76ba8.jpg

Yo si soy bien fan del amor, y como José José hasta pido un aplauso para él y para sus historias.

Para los amores apasionados.

Para los amores del tipo de Romeo y Julieta o como el del amor en los tiempos del cólera.

Para el amor imposible pero que se  desata en hermosas canciones o en una cursi telenovela.

En el amor de años o en el amor de instantes, en el amor ciego y en el que te hace avivar tus sentidos.

En el amor que nunca se olvida y el que prefieres no recordar.

El amor que se siente tranquilo y en el que como el mar siempre regresa, el amor de lejos y el de tan cerca que nos fusiona con otra persona.

El amor que te hace reír pero también llorar.

El amor que se queda en silencio y el que se grita a los cuatro vientos.

El amor que se pierde y el que te hace encontrarte.

El amor que te hace tener ganas de ser eterno y el que te hace sentir que mueres.

Al que le temes pero que nunca pierdes la esperanza de vivirlo, ése amor que sólo se puede vivir entre dos sin dejar de ser uno mismo.

Amor que provoca locura y sensatez al mismo tiempo, el amor que puedes sentir mil veces o sólo una vez en la vida, el amor, así simplemente, después del amor.

wpid-img_20150213_001354.jpg

PASTILLAS PARA NO SOñAR

Si lo que quieres es vivir cien años

Vacúnate contra el azar”

wpid-fb_img_1423108747187.jpg

Si existieran en la farmacia pastillas para no soñar, creo que no las compraría, soy una persona que sueña mucho. Dormida tengo unos sueños de repente muy reales y largos, a veces hasta con continuación, así como saga de esas del cine.

Pero también sueño mucho despierta, muchos de mis sueños se han hecho realidad y muchos otros se han quedado ahí, en sueños, que además siendo realistas no creo que se cumplan. Por ejemplo, cantar igualito a Eugenia León la canción de “Como yo te amé”, o bailar perfecto la canción de “Quiero vivir en América” de The west side story. Pero me gusta seguir soñando ¿y por qué no?, capaz que un día los sorprendo realizando mi sueño de hablar perfecto francés.

wpid-053aa24f2123a9ef18a59760c0f4de74.jpg

Mis sueños han ido cambiando y por supuesto no son los mismos de cuando era niña o una dulce quinceañera. La vida ha dado grandes lecciones que me han hecho pensar en sueños que den felicidad duradera y no temporal. Algunas personas que han pasado por mi vida también me han ayudado a cambiar mi forma de soñar, hace unos meses estábamos festejando el cumpleaños de Galia, la hija de mi amigo Micky, estábamos como muchas otras veces en el jardín de la casa de su abuelo.

wpid-img_20150203_162154.jpg

Cuando la fiesta estaba en pleno apogeo veo salir de su casa a el abuelito de Micky, el TATA con sus 99 años recibiendo una vez más a la familia y amigos en su jardín, caminó despacito saludando amable y amoroso como siempre, después de comer lo vi que caminó hacia la brincolina en donde jugaban los niños, se paró a observarlos y ahí se quedo un buen rato, sonreía con esa sonrisa tranquila y sincera, y sus ojos brillaban alegres, me quede viéndolo todo ese tiempo y pensaba, que bonito ser como él, que bonita vida, cuanta paz tiene, la paz que sólo una vida llena de amor te puede dar.

La casa del Tata nos recibió muchas veces. Llegábamos como sí fuera nuestra casa llenándola de ruido y chamacos latosos, batería y guitarras, y él siempre tenía un abrazo de bienvenida para nosotros. Yo lo conocí a través de mi amigo Micky el cual le heredó su amor por la música, la tranquilidad y el saber entregar amor y amistad sincera, y el Micky nos ha regalado a nosotros la oportunidad de conocer a su abuelo, de sentir a su familia como nuestra.

wpid-fb_img_1423008208274.jpg

El Sábado pasado el Tata se fué, nos dejó un vacío a todos. A mí me dejó un nuevo sueño, quiero tener una vida como la de él, larga y llena de amor, quiero ver crecer a mis hijas, conocer a mis nietos y bisnietos, tener una mirada serena y un caminar tranquilo, quiero dar abrazos que reconfortan y hacer de mi hogar el hogar de muchos. Quiero tener la palabra exacta para cada momento. Música en mi corazón y que la riqueza sean mis historias que compartiré con los que vayan llegando. Tener salud para vivir muchos años, y un día como el Tata tomarme el tiempo de observar tranquilamente jugar a los niños. Así lo voy a recordar cada vez que escuche al Micky cantar, o a Galia jugar con Marimar, en la sonrisa del Mike,  en el abrazo chino de Marcia, en una canción de Cold Play del Güero, cuando reconozca la guitarra del Bibi en el radio o sonriendo en una foto con Sara y Andrea,  leyendo el día a día de Diana o en una de mis pláticas con la Georgie. Ahí siempre estará el Tata y mi sueño de vivir 100 años así como los  vivió él.

HOMBRE AL AGUA

“Meses navegando

tierra a la vista

todo volverá a ser como fué

Las luces de la costa

son faros del pasado

Todo volverá a ser como fué”

wpid-img_20150129_215142.jpg

Era la semana de graduación de la primaria y la sensación de emoción y nostalgia se mezclaban. Le decíamos adiós a nuestra querida escuela Leona Vicario. Entre los festejos, cada salón tuvo su fiesta por separado, y el grupo “C” tuvo una fiesta con alberca, y como es típico de esas fiestas los niños jugaban a echarse clavados, empujarse unos a otros y jugar a los ahogados, hasta que el juego dejó de serlo y en verdad uno de ellos se estaba ahogando. De pronto se dieron cuenta que su compañero estaba en el fondo de la alberca y no salía, y la reacción que para unos fué de pánico, para otro de ellos fué de valentía y se tiró a la alberca salvando a su compañero. El chisme corrió rápidamente por la escuela, el acto heroico de nuestro compañero no dejaba de comentarse y él fue premiado con una medalla al heroísmo en nuestra graduación.

wpid-811dda62cc94be4f5ea6be8702cafb53.jpg

Unos años mas tarde, en mis vacaciones de verano, mi mamá decidió que era el momento de llevar mis clases de natación  al extremo y me inscribió en las clases de salvavidas que se impartían en la alberca pública de Calexico. Allá iba yo todos los días con la única motivación de que me compraran un “happy meal” a la salida. En verdad yo quería ir a la alberca, pero a divertirme, y no a mortificarme en aprender como reaccionar cuando alguien se está ahogando, me decía a mi misma, ¿en serio? ¿A poco serías capaz de tirarte al mar a salvar a alguien?, o mi reacción sería la del dueño del Titanic, que salió huyendo muy espichadito sin ayudar a nadie, o como Rose que no hizo nada por hacerle un campito a Jack en la tabla para salvarse los dos.

wpid-b99557473d00f287bacef8c43d88f703.jpg

Al final del verano ya estaba yo lista para salvar vidas en albercas, en ríos y en mar. Obtuve mi certificado, pero les juro que mi imagen de susto quedaba muy lejos de la imagen de cualquier escena de “bay watch”, y no sólo por no contar con el cuerpo de Pamela Anderson, si no por el pánico que me provocaba tener la responsabilidad de salvarle la vida a alguien.

wpid-f2838bd1d1a67e8625958cd37417470c.jpg

Mi entrenamiento de aquél verano sirvió para que yo adquiriera cierta seguridad al momento de enfrentarme al agua, así que algunos veranos más tarde, estando de vacaciones en Vallarta, mi amiga Emma y yo aceptamos la invitación de su primo para ir a dar la vuelta en un barquito rumbo a una playa de Nayarit; que ahora se ha puesto muy de moda y que en ese entonces era de difícil acceso. Llegabas en el mentado barquito el cual no se acercaba a la orilla por que no existía marina a donde llegar, así que tenias que llegar nadando, o en una lanchita de esas tipo panga. Así que muy seguras de nosotras mismas, dijimos que nosotras iríamos nadando para no esperar la lanchita, así que nos aventamos al mar sin salvavidas, muy fregonas y allá vamos, nadando contra corriente; llegó un momento en el que nos volteamos a ver preocupas por que veíamos cada vez mas lejos la orilla, nadábamos y nadábamos y la orilla parecía que se alejaba, así que empezamos a gritarle a mi amigo Juan que nos venía acompañando de Guadalajara, y que a Dios gracias, el sí tenía el valor de poner en práctica sus conocimientos de la clase de natación, y nos ayudó a llegar a la orilla a las dos. Ahí llegamos exhaustas, y no queriendo volver a arriesgarnos para regresar al barco así que de regreso esperamos la lanchita, que de manera inteligente otras personas habian usado.

wpid-img_20150129_212536.jpg

Así como estos momentos, así podemos ver la vida. Cuántas veces necesitamos que alguien llegue de repente y nos salve de algo que nos está hundiendo, o cuántas veces podemos ser el héroe para aquellos a los que ayudamos a llegar a la orilla.

Muchas veces podemos sentir que nos ahogamos en un mar de broncas, y que por más que yo esté preparado, no logro salvarme.

De repente nadamos contra corriente en un mar de gente que no piensa como nosotros, o nos enfrentamos a olas gigantes de miedo e incertidumbre.

Aquí el chiste es sentirte capaz de flotar en medio de esas corrientes, con ayuda de los que te quieren o ayudando a que el fuerte caudal del rio se vuelva tranquilo y fácil de navegar.

Nunca he salvado a nadie de ahogarse en el agua, pero espero salvar a quien lo necesite sí se ahoga en su tristeza o soledad. Tengan por seguro que he aprendido a acompañarlos hasta la orilla.

wpid-c03e8c845d305053217ef4d27307ecb9.jpgni

COMO HEMOS CAMBIADO

“¡Ah! Cómo hemos cambiado

qué lejos ha quedado

aquella amistad.”

wpid-5bca8b987f730256024565f4fc92c03e.jpg

Hace unos días estaba viendo un capítulo de sex and the city. En una de esas escenas típicas de las 4 amigas desayunando en un restaurante y  platicando sobre sus problemas amorosos. Me quedé observando y sintiendo que algo le faltaba a la escena, después de un rato me dí cuenta que a la escena obviamente no le faltaba nada, si no, que sí trasladamos esa escena a éstos días, a la vida real, esa escena estaría acompañada de 4 teléfonos inteligentes; que acompañarían a las 4 amigas y que en algunos momentos interrumpirían su plática tan padre para checar sus mensajes, hacer check in en facebook y por supuesto tomar la selfie de rigor. Digamos que esa escena es una escena del pasado, ausente de toda esas nuevas costumbres que los tiempos modernos han contagiado, inclusive a mi generación.

Fue casi, casi, como ver una película de época, pero resulta que esa época si la viví, y además la siento que apenas acaba de pasar, hace apenas unos añitos. Inclusive, cuando la protagonista Carrie Bradshaw, saca su cigarrito para fumar mientras platica, se ve tan pasado de moda, por que resulta que hoy en día tener ciertos  malos hábitos es casi, casi, un pecado para nuestra sociedad, obsesionada con lo “saludable” y fumar ya no resulta tan atractivo y quedamos lejos de vernos tan “cool” como James Dean.

wpid-339928ca9e9a8918aa2018ebc6f0a6c5.jpg

Son otros tiempos diría mi abuela, tiempos mas acelerados, en donde la información real se mezcla con la virtual. En dónde estar sano es la moda, pero también está de moda el ser popular, a cuesta de lo que sea, como ventilar nuestras vidas privadas, o de defender alguna causa social por moda.

Son tiempos en donde mi generación, una vez más, se esfuerza por encajar en un mundo de jóvenes, algunas veces a costa de caer en un escenario un poco ridículo, invadiendo los espacios de la muchachada.

wpid-df543ac9758412c9c84da0c40fcad2d7.jpg

Creo que vi con nostalgia ese capítulo de sex and the city. Creo que que sí hemos cambiado mucho. Pero me di cuenta que hay cosas que se quedan intactas, como los momentos en los que me reúno con mis amigas a platicar; de los uniformes de cuadritos a las épocas de universitarias, de las noches en algún bar en la playa a las tardes planeando una boda, de los consejos para cambiar un pañal a las quejas por tener tanta chamba, de los chistes, anécdotas y recuerdos a nuestros miedos y tristezas.

Siempre iguales, siempre amigas. Podrán venir modas o chats de wathsapp, con nuestras pérdidas y bienvenidas, siempre nos quedarán nuestros días de café, y al contrario de aquella canción de presuntos implicados, nuestra amistad no ha quedado lejos, si no mas cerca que nunca.

wpid-img_4204553639896.jpeg

EL BAILE Y EL SALON

“Yo que era un solitario bailando

Me quedé sin hablar

Mientras tú me fuiste demostrando

Que el amor es bailar”

wpid-a307c224bc9deebace0bb293a1d3e33e.jpg

Mi mamá nunca me llevó a clases de ballet. Y eso que yo todo el día andaba bailando por la casa, cuando se escuchaba alguna canción, fuera en el radio o en la tele.

Desde chica me aprendía todos los pasos de baile de las comedias musicales, o de los artistas que salían en Siempre en Domingo bailando música disco. Yo creo que mi mamá pensaba que era simplemente un rasgo más de mi personalidad  hiperactiva, y como en aquellos tiempos no te llevaban a terapia por todo, como hoy en dia, jamás se enteró de que unas clases de ballet me hubieran hecho mucho bien.

Por lo tanto yo me las arreglaba solita para copiar los pasitos de tap de Anita la huerfanita, o jurando que podía volar y girar sobre mi espalda como la protagonista de flash dance, era yo algo así como un Billy Elliot en potencia.

wpid-img_20150115_145538.jpg

Pero todo aquello quedó opacado un día, que viendo la tele en canal 13, que en aquella época era un canal medio cultural, apareció una pareja bailando en sus leotardos brillantes y descalzos. Me quedé totalmente fascinada, ¿qué era aquello? no era ballet, ¿por qué no tenían zapatillas?, ¿por qué no hay escenografía? ¿por qué si sólo hay una extraña música acompañándolos, yo sentía en ese momento ganas de llorar?.

La pareja transmitía un amor profundo que según yo entendía, podía ser, algo así como Romeo y Julieta.

Al terminar y leer las letritas me enteré que efectivamente era un fragmento de Romeo y Julieta. Y lo interpretaba el ballet Teatro del Espacio. Ese mismo día en la tarde, le dije a mi mamá que yo quería bailar así, no me hizo mucho caso y yo sola me puse a investigar. Mi tía Lupita me dijo que aquello era danza contemporánea, y que en la casa de la cultura había una maestra buenísima, así fué como llegué al salón de clases de Carmen Bojorquez y con ello a un mundo maravilloso que solamente se puede vivir en un lugar en el que tus pies y la duela se hacen cómplices.

wpid-595dcd7c1b8c5393054baa1592975836.jpg

Yo tenía trece años y estaba en primero de secundaria, tal vez debería de haber andado haciendo otras cosas. Pero aquello de la danza me tenía fascinada. Le echaba muchas ganas, pero la verdad no era tan buena como la niñas que ya tenían en su historia clases de ballet o gimnasia, pero de todos modos un buen día me invitaron a tomar clases con los grupos de la UABC.

Jamás olvidaré el primer día que mi mamá me dejó en la parte de atrás del teatro de la uni. Estaban ahí reunidos el grupo más interesante de personas que jamás había visto. En el primer piso estaban el grupo de teatro y de pantomima, y en el segundo, los grupos de vocalización y danza. Personas iban y venían, algunas vocalizando y otras practicando algún paso de danza o el fragmento de la próxima obra de Angel Norzagaray. Ahí transcurrían mis tardes, entre bailarines extraordinarios como Manuel Torres, que además daba las clases de jazz más divertidas. Personajes maravillosos como Ramón Tamayo llegando a su clase de expresión corporal en mono ciclo, Rosa Amelia intensa en su ir y venir de clase en clase, los paralelo 32  y hasta un extraño llamado Arturo, que iba y venía colgado de su cuerda floja y viéndote con unos ojos muy fijos en medio de su melena y su barba muy larga. Ese era mi mundo por las tardes, para mi era como ser Alicia y entrar cada dia en el pais de las maravillas.

wpid-img_20150114_140934.jpg

Yo buscaba mi propia identidad, y de repente me perdía en aquél salón, entre las percusiones de la clase de técnica Graham y mi poca facilidad en la barra, en la clase de ballet.

Los cambios llegaron, y con ello una hermosa bailarina que llegaba del DF para ser la nueva maestra. Llegó Patty Aguilar caminando derechita y dejandonos impactados con su perfección, sus brazos largos y sus piernas que parecían volar. Y con ella el aprendizaje firme pero amoroso. El sentimiento a flor de piel y las ganas de no memorizar una coreografía, si no de sentirla, de vivirla, sin protagonistas, con la posibilidad de que dentro de nosotras naciera la danza y así poder bailar de verdad.

wpid-c8f0e085d637cf6a3d99d15183705ea2.jpg

Fueron días de identificarnos, de conocernos, de sentir que podíamos hablar sin decir palabras. Compartí mis tardes con seres hermosos que hasta el día de hoy, hacen de la danza su vida. Artistas enloquecidas por la necesidad de hacer arte, y que la gente sienta que la manera más sublime de expresar, es esa, el arte.

Yo nunca me sentí bailarina más bien una aprendiz eterna.  Nunca me llegué a sentir suficientemente buena, pero daba mi corazón. Se complicaba mi vida por culpa de querer ser bailarina y abogada al mismo tiempo. Así que en aquél salón dejé frustración y tristeza, pero ahí también me sentí libre, realmente feliz, aprendí a llamar a mi cuerpo con su nombre correcto, a sentir la energía que somos cada uno de nosotros, a sensibilizarme, reír, carcajearme, a abrazar con fuerza, a cargar nuestros cuerpos, pero también nuestro sentir, a ver en un moretón o una ampolla una herida de guerra. A no tener pena de lo que soy capaz de hacer, ahí en aquél salón fuí yo misma, ahí en aquél salón aprendí a soñar con los pies como dice Sabina, ahí en aquel salón se mezclaron mis lágrimas y mi sudor, mis aplausos con   música de tambores, ahí en aquel salón aún me  sueño bailando, ahí en aquél salón se formó gran parte de lo que soy, porque yo creo que nos formamos de experiencias y de momentos, pero también de pedazos de vida que compartimos con otras personas.

Por eso, parte de mi lo forman aquellas tardes, pero sobre todo mis compañeras de “la danza”, locas todas a su modo… a mí modo.

Entonces que…Bailamos?

wpid-img_11048816585924.jpeg

PERDIDO EN MI HABITACION

“Perdido en mí habitación

sin saber que hacer

se me pasa el tiempo

Perdido en mí habitación

entre un monton

de discos revueltos”

wpid-img_20150108_133144.jpg

En mí cuarto hay un librero azul, de esos que son esquineros, y es el único objeto al que le tengo un verdadero aprecio. Ha estado en mí cuarto desde el día que nací, durante años sirvió para acomodar algunos muñecos y más adelante algunas fotos o figuritas de porcelana de aquellas que estuvieron tan de moda en los 80’s; hasta un día convertirse en un útil y agradable librero.

Pero su historia no comienza conmigo; resulta que este mueble algún día fué el trastero de mi abuela, y al igual que yo, un día terminó encariñada con él y fué el único mueble con el que cargó por las 3 ciudades en las que vivieron mis abuelos antes de llegar a Mexicali.

wpid-img_20150108_133621.jpg

Mi abuela me contó que no siempre fue color azul, antes tenía su original color madera, pero cuando decidieron que estaría en mi cuarto como juguetero lo pintaron color azul, -a lo cual durante mucho tiempo me pregunté, ¿por qué azul? ¿Apoco siempre quisieron que yo fuera niño?, pero esa es otra historia-.

Un buen día mí mamá decidió que era el momento de hacerle un cambio total a mí recámara, yo había pasado por un año muy difícil y mí mamá pensó que al cambiar todo mí cuarto yo ya no tendría malos recuerdos y que la sorpresa al regresar a Mexicali y encontrar mi recámara como nueva me haría muy feliz.

Cambió todos los muebles, incluyendo el librero azul, la alfombra ya no era aquella tan de los años 70’s y la cortina había sido reemplazada por una moderna persiana. Efectivamente mí nuevo cuarto era muy bonito pero extrañe una cosa, y rápidamente pregunté ¿y mi librero?; mi mamá me respondió, lo regalé junto con todo lo demás.

Me senté en mi linda recámara y observé que definitivamente le faltaba mi toque personal, sentía que había llegado a el cuarto de otra persona, ó a la habitación de un hotel. Así que por la tarde salí a buscar el librero a la casa de la vecina a quien se lo habían regalado, con la pena, pero era muy mío, lo coloque en su lugar y pegué algunos posters en la puerta del closet. Nunca me volví a sentir a gusto del todo en ese cuarto, que sí la cama estaba muy alta, que sí a los cajones no les cabía nada. Siempre tenía una queja, me sentía perdida, hasta que un día decidí mudarme al cuarto que había sido de mis abuelos y hacerlo a mí estilo, pinté las paredes de colores, puse un cuadro del CHÉ en lugar de cabecera y algunos de The Beatles y Jim Morrison en las paredes, y lo único que me llevé fué el librero azul, que por supuesto más tarde se iría a mi primer casa cuando me casé, y ahora está de regreso en su cuarto original justo a unos pasos de mi cama.

wpid-img_20150108_134055.jpg

Yo creo que yo en aquella época no estaba perdida por culpa de una recámara nueva, yo estaba pérdida dentro de mí y buscaba lugares conocidos para sentirme bien. Buscaba tal vez mí identidad, pero sin separarme de lo que significara algo especial para mí.

Nuestro espacio, el que habitamos, es nuestra vida y lo tenemos que decorar a nuestra manera. Que los colores sean los buenos momentos y los muebles sean la compañía de tu familia y amigos, la decoración ya la irás haciendo tú mismo con tus logros, con tus momentos, ya sean buenos o malos, tal vez lo cambies de estilo de vez en cuando pero siempre siendo tu mismo, si te hace feliz la sencillez de tu espacio o la comodidad y calidez de quienes te acompañan a vivir en él.

Yo ahora comparto mí espacio y me gusta mucho, porque ya no estoy perdida y sí me llego a perder, siempre tendré un librero azul al cual acudir, ¿a poco no?.

wpid-img_20150108_133845.jpg

UN AÑO MAS

Y en el reloj de antaño

como de año en año

cinco minutos más para la cuenta atrás.

hacemos el balance de lo bueno y malo

cinco minutos antes de la cuenta atrás”

wpid-img_20141229_132737.jpg

Creo que mí festejo favorito es el año nuevo, siempre me ha parecido increíble como podemos sentir la necesidad de hacer recuentos con tan solo mover una hoja en el calendario y como también poder sentir la necesidad de hacer cambios con tan solo el movimiento del reloj.

Pero no siempre me ha gustado tanto ésta fecha, en realidad cuando era niña no tenía tanto chiste, bueno por lo menos para mí, que fuí una niña de esas que se duermen temprano, por lo tanto yo nunca estuve presente en los festejos de año nuevo de mis abuelos, que según escuchaba, eran muy divertidos. A mí al dia siguiente solo me quedaba la posibilidad de un día con ropa que estrenar y un montón de visitas que sólo veía cada día primero del año dándose el abrazo de año nuevo.

Pero ya de más grandesita las cosas tomaron su chiste, la posibilidad de ir a festejar con los amigos, y de ahí vinieron noches viejas en algún lugar como La Gran Compañía, el Forum o el Vivah!, entre luces y abrazos a los amigos, bailando hasta que amanecía y con el conteo para recibir el año con gorritos brillosos. Ó como en vísperas de año nuevo en mi casa, cuando organizaba aquella fiesta de año nuevo, en donde me encantaba recibir a mis amigos y los amigos de mis amigos en mí sala, transformada en pista de baile llena de globos dorados y un montón de propósitos, que sólo cuando se tienen 20 años se pueden tener.

wpid-img_20141230_121204.jpg

Los años pasan y no importa como reciba el año, me gusta sentir que es momento para dar gracias por los 12 meses que han pasado, por lo bueno, pero también por lo malo, no importa si estoy en mi casa, ó en casa de algún amigo, en Disney ó sola con mi esposo esperando el desastre que se suponía sería la llegada del año 2000.

wpid-img_20141230_121443.jpg

Me gusta festejar y abrazar a la gente que quiero justo a las 12 de la noche; reír y también llorar, comer las uvas que alcance sin correr el riesgo de ahogarme,  usar chones rojos y hacer todas cosas posibles para atraer la buena suerte. Imaginar que en el mundo entero por unas horas, todos estaremos pensando que el año que está llegando será el mejor de nuestras vidas, y sí no lo logramos, no importa, por que después tendremos otros 365 posibilidades más para lograrlo. Ó si nuestro año fue muy malo, despedirlo y aventarlo lejos, y que sus recuerdos sólo se conviertan en lecciones.

wpid-img_20141230_121113.jpg

Hace ya algunos años que sólo tengo un propósito de año nuevo, y ese propósito es ser feliz, las metas irán llegando al paso de los días, pero los buenos momentos serán los que se queden para el recuento del siguiente año, un momento con mis hijas, aquel día que pasamos en el mar, el concierto en donde bailé y canté tanto, una cena con mis amigas, el día que lloré por mi mamá, el encuentro con los viejos amigos, aquel curso en donde me fué tan bien, el atardecer de octubre y la lluvia de verano, lo mucho que crecieron mis hijas y las veces que caminé de la mano de Juan; mí salud, mis corajes, mis pérdidas, los sueños que se cumplieron y los que no, lo mucho que batallamos, pero también, lo mucho que nos ayudaron. Sólo cambia el calendario pero también podemos cambiar nosotros, detenernos y vernos, celebrar el estar vivos y que aún nos quedan un montón de pendientes en la vida por los cuales levantarnos y respirar.

Así que llegó el momento de decir 10, 9, 8, 7, 6, 5, 4, 3, 2, 1 FELIZ AÑO NUEVO!

wpid-img_3929132137201.jpeg

Canciones que cuentan historias